EN PAZ
Artifex vitae, artifex sui
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches(1) de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Marzo 20 de 1915.
Amado Nervo
(1) Algunas versiones consultadas traen aquí «Hallé sin duda las noches» (como sugería modificarlo Guiller Roland) y en algunas otras incluso «Hallé sin duda largas noches» (como teníamos inicialmente el texto). Optamos por esta opción por ser la que más sentido tiene, por ser la más frecuente en las diferentes versoiones consultadas, y por ser la única fiel a las catorce sílabas del verso alejandrino utilizado en el poema.
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Y en Obras completas, Madrid, Aguilar, 1972 (Los Grandes Clásicos).