VERSOS NACIDOS DEL FUEGO DEL AMOR DE DIOS QUE EN SÍ TENÍA
I
Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.
GLOSA
Aquesta divina unión
Del amor, con que yo vivo,
Hace a Dios ser mi cautivo
Y libre mi corazón;
Mas causa en mí tal pasión
Ver a Dios mi prisionero,
Que muero porque no muero.
¡Ay! ¡Qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
Esta cárcel y estos hierros,
En que el alma está metida!
Solo esperar la salida
Me causa un dolor tan fiero,
Que muero porque no muero.
¡Ay! ¡Qué vida tan amarga
Do no se goza el Señor!
Y si es dulce el amor,
No lo es la esperanza larga:
Quíteme Dios esta carga,
Más pesada que de acero,
Que muero porque no muero.
Solo con la confianza
Vivo de que he de morir;
Porque muriendo el vivir
Me asegura mi esperanza:
Muerte do el vivir se alcanza,
No te tardes, que te espero,
Que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte;
Vida, me seas molesta,
Mira que sólo te resta,
Para ganarte, perderte.
Venga ya la dulce muerte,
El morir venga ligero
Que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba
Es la vida verdadera:
Hasta que esta vida muera,
No se goza estando viva:
Muerte no seas esquiva;
Vivo muriendo primero,
Que muero porque no muero.
Vida, ¿qué puedo yo darle
A mi Dios, que vive en mí,
Si no es perderte a ti,
Para mejor a Él gozarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
Pues a Él solo es el que quiero,
Que muero porque no muero.
Estando ausente de ti,
¿Qué vida puedo tener
Sino muerte padecer
La mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí,
Por ser mi mal tan entero,
Que muero porque no muero.
El pez que del agua sale
Aún de alivio no carece,
A quien la muerte padece
Al fin la muerte le vale:
¿Qué muerte habrá que se iguale
A mi vivir lastimero?
Que muero porque no muero.
Cuando me empiezo a aliviar
Viéndote en el Sacramento,
Me hace más sentimiento
El no poderte gozar:
Todo es para más penar,
Por no verte como quiero,
Que muero porque no muero.
Cuando me gozo, Señor,
Con esperanza de verte,
Viendo que puedo perderte,
Se me dobla mi dolor:
Viviendo en tanto pavor,
Y esperando como espero,
Que muero porque no muero.
Sácame de aquesta muerte,
Mi Dios, y dame la vida,
No me tengas impedida
En este lazo tan fuerte:
Mira que muero por verte,
Y vivir sin ti no puedo,
Que muero porque no muero.
Lloraré mi muerte ya,
Y lamentaré mi vida,
En tanto que detenida
Por mis pecados está.
¡Oh, mi Dios, cuándo será,
Cuando yo diga de vero,
Que muero porque no muero!
II
Vivo ya fuera de mí,
Después que muero de amor,
Porque vivo en el Señor,
Que me quiso para sí;
Cuando el corazón le di
Puso en mí este letrero:
«Que muero porque no muero».
Esta divina unión,
Y el amor con que yo vivo,
Hace a mi Dios mi cautivo
Y libre mi corazón;
Y causa en mí tal pasión
Ver a mi Dios prisionero,
Que muero porque no muero.
¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
Esta cárcel y estos hierros
En que está el alma metida!
Sólo esperar la salida
Me causa un dolor tan fiero,
Que muero porque no muero.
Acaba ya de dejarme,
Vida, no me seas molesta;
Porque muriendo, ¿qué resta,
Sino vivir y gozarme?
No dejes de consolarme,
Muerte, que ansí te requiero:
Que muero porque no muero

Schez. de Cepeda Dávila y Ahumada.
Santa Teresa de Jesús
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